martes, 21 de abril de 2009

La moneda

El uso de papel moneda, de las letras de cambio, de los cheques o de billetes de banco (dinero fudiciario) de abrió camino muy lentamente y siempre con la condición de la libre convertibilidad en oro o plata de cualquier sustituto de la moneda real.
El dinero fiduciario permitió mayor facilidad en el transporte y menor riesgo.
El surgimiento en el siglo XIX de un sistema monetario basado en el dinero bancario, siempre que ésta fuera convertible en oro, requería que en cada país existiera un banco central que regulara el sistema mediante el establecimiento de un valor fijo de conversión oro del papel moneda nacional (la divisa del país). Ese valor de conversión se llamó paridad, la cual era fija.
Esto conlleva problemas porque aumenta la necesidad de moneda en el mundo y hay una dificultad para aumentar las reservas de oro.
El sistema de paridades fijas en oro tenía dos funciones:
- Lograr la máxima estabilidad de cambios en los mercados de divisas reduciendo los costes de transacciones en el comercio o las finanzas internacionales.
- Mantener la máxima estabilidad de precios interiores evitando una inflación diferencial de cada país respecto los demás que erosionara su competitividad internacional.
Ambos objetivos obedecían al propósito de fomentar la globalización económica.

David Hume estableció que un sistema monetario internacional basado en el patrón oro se equilibraría automáticamente: Los países con balanza comercial deficitaria perderían oro, que ganarían los países con superávit. Eso disminuiría la oferta monetaria en los primeros, reduciendo su nivel de precios (deflación). El aumento de monedas de oro en circulación generarían inflación en los segundos. La deflación volvería ha hacer competitivas las exportaciones de los primeros y la inflación los reduciría en los segundos.
Pero el ajuste pasaría por el tipo de interés: El país con la moneda depreciada en los mercados de divisas experimentaría una salida de oro a través del arbitraje. La pérdida de reservas en oro obligaría al banco central a aumentar el tipo de interés interbancario. Los bancos comerciales también aumentarían los tipos de interés, ancareciendo y reduciendo el crédito a sus clientes.
Se instauraron unas políticas de ajuste deflacionario que supuso el sacrifio del equilibro económico interior a los imperativos del equilibrio exterior.

Un ejemplo de sistema monetario con parida fija es la UEM y el euro, donde el principal objetivo es conseguir también la estabilidad de precios. Este supone de igual forma, entre otras ventajas, la disminución de costes de transacciones con los países de la zona euro. Pero comporta la imposibilidad de realizar políticas a nivel nacional, con lo cual cada Estado, de manera individual no podrá alterar los tipos de cambio para responder a crisis económicas temporales (como la que nos encontramos actualmente) ni modificar de modo unilateral los tipos de interés nacionales.

lunes, 13 de abril de 2009

El surgimiento de la economía internacional

Dentro del comercio mundial hay que destacar el predominio de Europa y la gran importancia del comercio intraeuropeo con Nuevas Europas. El comercio entre países no europeos era muy escaso.

Hasta 1870 predominaba el intercambio de manufacturas de Europa por materias primas y alimentos del resto del mundo. Pero a partir de 1870 hasta 1880 hubieron cambios como consecuencia del impacto de la Segunda Revolución Tecnológica. Estos cambios repercutieron en la composición del comercio y provocaron que la economía sufriera un proceso de industrialización donde se intercambiaban productos con distintos precios relativos.

El comercio de mercancías sufrió grandes avances gracias al progreso de la estandarización en las bases de medición, a las mejoras en comunicaciones, al control de enfermedades contagiosas, a la cooperación científica internacional y exposiciones, y por último, gracias a la creación de los derechos de autor.

Durante 1860-1870 se instauró el librecambismo adoptado sobre todo por naciones industrializadas que precisaron imponer la división internacional del trabajo para mantener su proceso de crecimiento industrial (Rusia, Holanda y Dinamarca). Posteriormente, se adoptó el proteccionismo, sobre todo por naciones que han iniciado o consolidan el proceso de unificación nacional y/o de industrialización. Algunos efectos económicos de éste último son positivos para las industrias monopolísticas de algunas naciones como Estados Unidos y Alemania.

Razones políticas (proceso de nacionalización y nuevos estados), religiosas y económicas (desempleo agrario e industrial, bajos salarios, mejora de transportes y comunicaciones) provocaron grandes movimientos emigratorios. El destino preferido era Estados Unidos sobre todo.

Me gustaría destacar que aunque en los inicios el comercio entre países no europeos era escaso hoy día esto ya no es así. Precisamente, la mayoría de los productos son importados de los países asíaticos, un claro ejemplo es China. Y también es importante mencionar que en el mundo en el que vivimos necesitamos es esencial disponer de las mejoras tecnologías las cuales proceden de América y Japón.